Encuentro Caminos de Alianza +70
Canarias / Península
¡ESTAD ALEGRES!
¡ESTAD ALEGRES!
Con esta invitación nos dimos cita en Granada, del 3 al 6 de septiembre de 2026, 68 hermanas de las cuatro congregaciones dominicas embarcadas en el proyecto de Alianza.
La alegría fue el telón de fondo de todas las actividades y el centro de nuestras reflexiones y de nuestro compartir. Desde la llegada al Colegio Mayor Santo Domingo de las Dominicas de Granada, el lema «¡Estad alegres!» se hizo visible en los abrazos, los reencuentros, las nuevas presentaciones y una acogida llena de cercanía. Gracias a la generosidad de las hermanas de Granada, durante todo el encuentro respiramos un verdadero clima de familia, sencillez y alegría, en el que cada una pudo sentirse en casa y parte de una historia compartida.
Ayudadas por la metodología de la conversación en el Espíritu y con los ojos del corazón abiertos a la luz de la Palabra, fuimos entrando en una escucha serena y profunda. El silencio nos permitió acoger la voz de cada hermana, celebrar juntas la causa de nuestra alegría y confirmar que nadie ni nada puede arrebatarnos el gozo que viene del Espíritu. No se trataba solo de compartir actividades, sino de reconocernos, escucharnos y fortalecer los vínculos que unen a nuestras cuatro congregaciones en
este camino de Alianza.
El lugar que nos acogió dio una hondura especial al encuentro. El Colegio Mayor está ubicado junto a la Casa de Fundación, espacio entrañable donde comenzó la Congregación Santo Domingo. Acercarnos a sus orígenes, a su carisma y a la figura de su fundadora, M. Teresa Titos, fue una oportunidad para conocer mejor la historia de nuestras hermanas y agradecer la tenacidad, la entrega y la fe que siguen vivas en su misión.
La visita a la casa de las Hijas de Cristo Rey tuvo también un significado especial.
Allí recordamos los orígenes granadinos de M. Pilar de la Anunciación, fundadora de las Dominicas Canarias, que perteneció inicialmente a esta congregación. Fue un encuentro de reconocimiento mutuo y una ocasión para releer la historia como providencia,
descubriendo que nuestras raíces, diversas y entrelazadas, pueden ayudarnos a acercarnos más, comprendernos mejor y caminar con mayor confianza unas junto a otras.
Regresamos a nuestras comunidades con la certeza de que nadie vuelve igual después de haber escuchado, celebrado y soñado junto a otras.
La alegría nace del encuentro con Dios y con los demás, se alimenta en la oración, la Palabra, los sacramentos y la vida comunitaria, y se conserva cuando se entrega. Con esa convicción seguimos avanzando: agradecidas por lo vivido, unidas en la riqueza de nuestros carismas y esperanzadas ante todo lo que este camino de Alianza aún puede hacer brotar.