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Encuentro Jóvenes en Alianza


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A vino nuevo, odres nuevos

Encuentro Jóvenes en Alianza

El pasado mes de marzo de 2026, las jóvenes en España pertenecientes a tres de las cuatro congregaciones dominicas que actualmente recorremos el Camino de Alianza, nos reunimos en la Casa de espiritualidad Esclavas de la Santísima Eucaristía, en Alpedrete, Madrid. Este primer encuentro de Jóvenes en Alianza fue fruto de la invitación a vivir como “vino nuevo en odres nuevos”, inspirándonos en las palabras del Evangelio y en el deseo común de avanzar en la vida consagrada desde una perspectiva renovada.

Durante estos días compartimos espacios de fraternidad y formación, donde cada participante tuvo ocasión de expresar sus sueños, inquietudes y experiencias personales relacionadas con el carisma dominicano y la vida consagrada. Las jornadas estuvieron marcadas por un ambiente profundamente simbólico, en el que la jarra de vino, los odres y las vasijas nos acompañaron como recordatorio de la renovación y la fecundidad en nuestra misión.

El programa del encuentro incluyó dinámicas creativas, tiempos de oración comunitaria y momentos de reflexión personal. En las dinámicas, pudimos profundizar en el sentido de comunidad, la importancia de la escucha y el compromiso con la misión dominicana. La oración, tanto personal como compartida, nos permitió conectar con el Espíritu y discernir juntas el camino que queremos seguir como jóvenes consagradas. Las reflexiones giraron en torno a los retos y las oportunidades que enfrentamos en la actualidad, buscando siempre tejer juntas un futuro renovado para nuestras congregaciones y para la Iglesia.

El clima cálido y fraterno que reinó durante todo el encuentro fue reflejo del espíritu dominico, abierto y acogedor. La convivencia nos permitió conocernos un poco más, compartir nuestras historias y fortalecer los lazos entre las distintas congregaciones que forman parte de esta Alianza. Salimos de este encuentro con la invitación de seguir tejiendo juntas el Camino de Alianza, convencidas de que como jóvenes estamos llamadas a aportar en la construcción de una Iglesia más viva y comprometida.

Queremos agradecer profundamente a todas las personas que hicieron posible este encuentro: desde quienes organizaron y coordinaron las actividades, hasta quienes nos acompañaron con su oración y apoyo. También agradecemos el acompañamiento de nuestras hermanas mayores, que nos inspiran y animan a seguir adelante en este camino.

A vino nuevo, odres nuevos